CUESTIONAR TODO: STREET SMARTS – JIM ROGERS

Jim ROGERS es un referente intelectual. Relax, no te lleves las manos a la cabeza y me taches de sucio capitalista por calificar así a un inversor que se hizo millonario en Wall Street y se retiró con treintaitantos.

Para los que le dais mucha importancia a lo académico (me excluyo del grupo, pero sé que sois muchos), Mr. Rogers estudió historia en la Universidad de Yale y filosofía en la Univerdad de Oxford.

Durante unas prácticas como becario en Nueva York se enamoró de Wall Street y se dio cuenta de que había encontrado lo que quería hacer en la vida. En 1973 fundó junto a George Soros Quantum Fundun fondo de inversión que creció un 4.200 % en 10 años; en 1980 se retiró por desavenencias con Soros.

Entonces empezó lo interesante de verdad. Cruzó China en moto, cuando China era China y prácticamente no había carreteras. Luego vino la vuelta al mundo en moto y, años después, con la que luego sería su mujer, otra vuelta al mundo en coche donde recorrió 245.000 km y atravesó 116 países y le llevó tres años.

Jim Rogers es de la vieja escuela, no invierte en nada que no entienda, tiene una comprensión envidiable de la historia, de cómo es el ser humano y de cómo y por qué toma las decisiones que toma, lo que le hace ver con clarividencia los cambios de ciclo.

Éste no es un libro sobre inversiones ni sobre finanzas, es un libro sobre tendencias generales de la economía y ciclos históricos. No habla de cómo prepararse para el próximo año o la próxima década; usando su experiencia y viajes como trasfondo, nos da su visión de por dónde pueden ir los tiros en el próximo siglo, y yo le doy crédito.

Es una guía de cómo no ser un pardillo, y él sigue los principios de esa guía y actúa en consecuencia. Viene a decir que si eras listo y ambicioso a principios del siglo XIX, el futuro estaba en el Reino Unido. Si lo eras en el principio del XX, Estados Unidos era tu destino. Y si eres listo y ambicioso a principios del XXI, piensa en Asia… Él vendió su casa de Nueva York justo antes del colapso inmobiliario de finales de los 2000 (llevaba años diciendo que sucedería) y se mudó a Singapore para que sus hijas hablaran mandarín y crecieran en la cultura que va a ser predominante en este siglo.

Yo no me voy a ir a vivir a Asia, creo, pero tomo nota.

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