RETO: 21 DÍAS SIN USAR EL ASCENSOR

A no ser que tengas un problema grave de salud o una limitación locomotriz insalvable, no deberías usar el ascensor nunca. Sí, has oído bien, nunca. No sólo durante los 21 días que te propongo, NUNCA. NEVER. JAMAIS. NIEMALS.

Pero como sé que lo más probable es que seas un nenaza o una nenaza y que
simplemente nunca te has planteado esa posibilidad, te reto a que al menos estés los próximos 21 días usando esas dos piernas que tienes la suerte de tener. Caminar no es deporte ni ejercicio físico en el sentido moderno del término, es locomoción.

Y resulta que es lo que el ser humano lleva haciendo diariamente desde que tuvo que bajarse de los árboles y arriesgar su vida en la sabana para buscar alimento y sobrevivir.

Esto no es un tratado de biomecánica ni de medicina interna, pero es importante entender que para poder caminar eficientemente tuvimos que sufrir ciertos cambios en nuestro cuerpo. En realidad, a nosotros nos hubiera gustado quedarnos en los árboles rascándonos la barriga y comiendo fruta pero, como tuvimos que bajar y batirnos el cobre con las hienas o lo que coño habitara la sabana hace millones de años, nuestro organismo cambió.

De tener un organismo adaptado a apenas usar las piernas y pasarnos el día echadotes viendo tele (o las discusiones domésticas de los babuinos del árbol de enfrente), pasamos a desarrollar mecanismos para poder sustentar el hecho de caminar un montón de horas al día.

No es que desde la antigüedad el cuerpo humano se haya ¨habituado¨ a caminar, y si ahora no lo hace se sienta anquilosado. No, amigo; es que tuvo que desarrollar sistemas para mitigar el hecho de tener que caminar mucho (sistema cardio-respiratio, sanguíneo, linfático, digestivo, metabólico…) y ahora hemos vuelto al árbol a rascarnos la barriga, pero ha ocurrido muy rápidamente y a nuestro cuerpo no le ha dado tiempo a adaptarse. Y esos sistemas, que funcionan dando por supuesto que te pasas el día de marcha como en la mili, generan daños de muchos tipos. Por eso se dice que sitting is the new smoking.

Toda esta parrafada para decirte que, independientemente de que hagas deporte o no o vayas al gimnasio o salgas a correr (perdón: que hagas running)… caminar regularmente tiene un efecto positivo enorme en tu metabolismo.

Yo hace años que acepté que no voy a ir a caminar una hora al día: aparte de que me hace sentir como un jubilado en un resort turístico (ya llegará), simplemente tengo otras prioridades. Por eso aprovecho a ir andando siempre a todos los sitios que puedo y, sobre todo, hace años que no utilizo un ascensor, es un hábito. Te reto a que pruebes a no usar un ascensor en 21 días, sin excusas, sean los pisos que sean.

Presta atención porque es probable que caigas víctima del sesgo de la disponibilidad. En los edificios modernos todo está diseñado para que utilices el ascensor, el flujo natural te lleva a ellos. Tendrás que buscar activamente las escaleras, ¡no peques! Y aprovecha cuando entres en el hall de un edificio antiguo: será al revés, las escaleras te darán la bienvenida y te invitarán a que subas por ellas.

Disfruta de estos 21 días. Cuando termines, y con suerte, se convertirá en un hábito de por vida.

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